TOCATTA & RUIDO

miércoles, noviembre 29, 2006

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miércoles, septiembre 06, 2006

Recorte T&R mes de Septiembre


Rolling Stone (N 85 edición Argentina)/ Críticas/ BH+ / Bahiano




El ex Pericos hace catarsis sobre un colchón de reggae prolijo.

Una cosa queda clara: Bahiano no se fue de los Pericos por diferencias creativas. Basta una somera escucha para darse cuenta de que BH+ no es ni por asomo la obra de un compositor que se libera artísticamente tras años de sentirse agobiado por la obligación de amoldarse a lo que de su banda se esperaba. De hecho, el disco es puro reggae dulzón para bailotear en bermudas. ¿Se trata, entonces, de cambiar para que nada cambie? Bueno, más o menos...
En realidad, lo que hace el calvo vocalista es tomar la propuesta de su ex grupo y pulirla aun más hasta sacarle brillo, eliminar las puntas peligrosas y así obtener un reggae efectivo, pero con mucho más coco y trago largo que ganja y Selassie. Por todo esto, el dúo con Vicentico en el cover de “No mires atrás” (original de Peter Tosh y Mick Jagger) suena a reunión cumbre de cantantes que, una vez por las suyas, le dieron al sonido de sus antiguas bandas una mano de pop latino para terminar copando las fm hiteras.
Sin embargo, la catarsis de Bahiano logra frenar el empalagamiento. Sus letras, o evocan el ayer con una mueca agridulce, o disparan frases optimistas para darse ánimo, o directamente son cartas abiertas (“Nunca supimos bien por qué/ todo al final se echó a perder/ faltaban ganas/ sobraban soledades/ yo sólo quiero recordarte bien”, canta en “Tanto misterio”). Con todo, la sensación final es... ¿viste las últimas tardes en la playa antes de volverte? Algo así.

Por Diego Mancusi

domingo, julio 23, 2006

Recomendado del mes

Mortero - Sala de Espera/ Independiente/ 2005

Recorriendo el espacio, desde el 97 luchando y volando bajo, relatando entre gritos hc y versos hip – hop el medio en el cual crecieron, el Ambato núcleo de clima violento en el cual tuvieron que batallar. El mortero refleja desde sus inicios esa realidad que se percibe entre las calles y el humo marihuana, etapas en las cuales crearon temas referentes a su historia: su clásico “Se me para la vida” que fue la imagen principal de aquellos tiempos, su invitación llamada “Huye o Únete”, o simplemente demostrando su pensamiento bajo coros de todos somos lo mismo. Pero ese periodo quedo atrás porque luego de varios años de silencio ellos nos demostrarían el material que se estaba cosechando en “sala de espera”.

Sin retroceder, avanzando y aplastando ahora de la mano de la voz atípica de Chespy, con guitarras mas presentes tanto en riffs agresivos como en melodías melancólicas y densas. El mortero aparece para continuar su camino, ajustando el retrovisor para no olvidar a toda la tripulación que el tiempo separó y preparándose para saltar de caída libre, enseñando bajo temas como “Sabe clave lleve” o “Piloto automático”, la nueva cara y esa propuesta que al poco tiempo Ambato la adoptaría como parte de su cultura generacional. Mortero continua su camino, y en esta reedición sacada en el 2005, también dan muestra actual de todo su trabajo, “Frío en tu piel” indica el proceso en el cual esta banda sigue involucrada, y con la cual siguen acarreando a toda una cantidad de gente, porque quizás ya sabemos lo son, pero ya no cuantos son.


Darío Granja
planarteria@hotmail.com

martes, julio 04, 2006

Recorte T&R mes de Junio


Rolling Stone (N29 edición Colombiana)/ Críticas/ Ahí vamos / Gustavo Cerati


La señal de ajuste es simple: conectar en tiempo y forma para arrancar de nuevo. Ahí vamos es una buena frase para bautizar un disco de resurrección personal, encierra el sabor de la arenga interna y funciona hacia afuera como la voz de mando que aprueba el resultado del ensayo. Esa sensación de prueba y error, transmisión sanguínea y sudor valvular, y toda la liturgia que esconde el laboratorio de un disco sin tanta presencia digital desembocaron en el trabajo más convincente de Gustavo Cerati en años. Ser convincente, qué paradoja para alguien que eligió los artificios de la fantasía para recrear su mundo pop. Una carga que Cerati arrastra desde la disolución de Soda Stereo y que en los últimos tiempos se transformó en una sombra impiadosa ante cualquier movimiento en falso o temblor de su agitada vida privada. Aquella agresión callejera de los stencils porteños con

leyendas del tipo "viejo choto" o "papadas totales" no fue un hecho aislado. Esa saña jocosa traducía cierto imaginario instalado en el público de rock. No se juzga a Cerati con la misma vara que a veces roza a Charly García, Spinetta o a Andrés Calamaro. Más allá de las trayectorias, estaturas artísticas y comparaciones odiosas, el ex Soda se diferencia de sus pares por transitar desde sus inicios una línea de sofisticación y oídos bien alertas a lo que suena en otras latitudes. Afán que no tendría que ofender a nadie y que, sin embargo, exaspera tanto a los guardianes de la autenticidad rockera como a cierta intelligentzia esnob. En este mapa y con la mediana edad a cuestas, todo un problema para un Peter Pan pop, Ahí vamos es una constelación ideal de canciones para barrer antinomias y vagos prejuicios.

Hasta la vanidad de Cerati puede percibir que sus trabajos post Soda adolecían de esa sustancia que hizo grande al trío. Golpes perfectos al corazón pop que todos llevamos en nuestro selector de canciones favoritas. En su mayoría activados desde la electricidad de una guitarra o la estrofa exacta del estribillo. Tal vez, la necesidad por marcar diferencias con su vida stereo convirtieron a Bocanada y Siempre es hoy en piezas reservadas sólo para incondicionales. Ahí vamos tiene energía de sobra para reemplazar en vivo los momentos Soda que dominaron los conciertos solistas de Cerati en los últimos siete años. Sólo hacía falta subir el volumen de las guitarras, afinar las canciones de choque y volver un poco más interesantes los paisajes sensoriales que describen las letras.

Ya la tapa de Ahí vamos es un homenaje velado al rock de guitarras, la imagen de Marc Bolan que ilustra el glorioso Electric Warriors surge como una referencia ineludible. El diseño muestra al músico alzando su guitarra en una especie de túnel del tiempo. La foto dice tanto del disco como su lista de invitados: Richard Coleman en primer lugar, parece el compañero ideal para retornar a los tiempos de juventud; Tweety González colabora en la producción y tres bateristas experimentados –Fernando Samalea, Bolsa González y Emmanuel Cauvet– son las nuevas incorporaciones que se suman al plantel que acompaña a Cerati desde hace cuatro años. Pero las estrellitas son las canciones, un inspirado repertorio para enfrentar grandes audiencias y convencerlas de que por ahora no es necesario reclamar el regreso de Soda Stereo.

El ritmo marcial de "Al fin sucede" abre el abanico de guitarras prepotentes y tonalidades cambian-tes, que suenan bien pegadas al cuerpo de la canción como pliegue de poder mientras su voz se escucha increíblemente juvenil. Desde Dynamo y sus violas ruidosas, Cerati no establecía tal complicidad con la electricidad. Y por momentos viaja aun más atrás: "La excepción" es lo más parecido al riff inicial de "De música ligera" con Coleman jugando a hostigar la belleza; "Uno entre mil" retrocede hasta el rock argentino de los 70 y "Caravana" tiene alma de hit dark. Hasta aquí una seguidilla imbatible de riffs y melodías peleadoras. "Adiós", "Me quedo aquí", "Otra piel" y el hit torch song "Criminal" resisten con estoicismo romántico tanto fervor de repente. Entre medio quedan los excesos pirotécnicos de "Dios nos libre" y tres temas clave: "Lago en el cielo", una especie de hermana de "Danza rota", el ska a lo Benjamin Biolay de "Bomba de tiempo" y el suave final con "Dulce luna". Las letras de Ahí vamos caminan por el despecho, los amores infieles y una esperanza sentimental que sostiene el lenguaje de un letrista más musical que poético. "El tiempo es arena en mis manos" es la sentencia urgente que mejor pinta el regreso a la central eléctrica Cerati y a esa energía pop que parecía adormecida.

Por Oscar Jalil

Rockaxis/Cdaxis Rock/ Bbs paranoicos - Capital/ 2003



Bbs Paranoicos es una de las bandas más representativas y emblemáticas del hardcore punk nacional. Más de diez años

de carrera y casi una docena de discos en el cuerpo -entre en vivo, demos y de estudio- han hecho de esta agrupación un referente obligado a la hora de hablar del estilo. Sí, aunque tienen una trayectoria muy ligada al underground y lejos del reconocimiento mediático, este cuarteto chileno cuenta con una importante cantidad de seguidores que, sin duda, quedarán satisfechos con esta

nueva entrega de la banda, titulada “Capital”. Aquí, el grupo nos entrega un trabajo conceptual sobre la ciudad, la gente y las condiciones de vida, guiado por un hilo conductor dado por sonidos urbanos y cotidianos que aparecen entre cada canción.

De esta forma, Bbs Paranoicos nos dan a conocer su visión crítica de la sociedad y la ciudad en que vivimos, con la percepción clásica que ha caracterizado a los “bbs” durante su historia. Esta vez con toques muy rockeros y guitarras inspiradísimas, acompañadas de una voz que convence y te atrapa desde el primer corte... Esto se hace patente de entrada en ‘Capital’, track que abre esta producción y que combina secciones aceleradas -más punketas- con rock directo a la vena... Excelente corte para dar inicio a un trabajo envolvente y repleto de buen rock and roll.

Lo que sigue, mantiene la calidad mostrada en el primer surco. Tracks como la guitarrera -con harta octava- ‘Cristales’, la rockera ‘Otra Historia’ y ‘Mal Humor’ nos demuestran que, definitivamente, la banda sigue con sus condiciones intactas y que los años no han pasado por ellos. Además, como decíamos anteriormente, entre cada canción pueden escuchar sonidos que te remitirán a la clásica mujer pidiendo dinero en la calle, o el tono del teléfono al marcar. En fin, sonidos característicos de una ciudad.

Así llegamos a ‘Ruidos’, el primer sencillo de esta placa, que tiene la particularidad de ser, además, el primer video grabado por la banda en toda su historia... un tema ganchero que, luego de un comienzo bien ‘low fidelity’, explota con riffs más afilados y ‘punketas’... excelente.

De esta manera prosigue un álbum netamente rockero, que nos entrega momentos de real intensidad y calidad musical. Sí, porque buenos temas como la más acelerada ‘Contravientos’, la ganchera ‘Velocidad’ o ‘Como Una Sombra’ -que destaca con un bello inicio acústico que, luego, da paso a una intensidad desenfrenada-, se combinan a la perfección entre sí, dándole, en lo lírico y musical, la consistencia necesaria a una placa que busca desarrollar un concepto y que, definitivamente, lo logra.

Un conjunto muy bien cohesionado, buenas líricas y voces con la intensidad precisa, son parte del atractivo que ofrece esta producción de Bbs Paranoicos. Ellos, con más de diez años de trayectoria en el medio nacional, siguen pisando fuerte y este disco es una prueba que hay que recoger, escuchar y disfrutar... Buen trabajo.

Rodrigo Carvajal U.


sábado, mayo 27, 2006

Recomendado del mes

Alicia se tiro x el parabrisas - Radiestesia/ Independiente/ 2006

En una escena nacional musical, en la que cada vez es más distante, el margen entre “casero” e “independiente”; se debe en buena parte a producciones como Radiestesia, primer álbum de la agrupación quiteña.
12 clavos son los temas que forman fragmentos sensitivos, cargados de una emotividad mas cercana al dolor que a una posible cura.
Dolor gracias a compasivas y elegantes voces grunge de Álex Vor, guitarras dinámicas con marcadas influencias post-grunge (por no nombrar bandas) de Daniel Heredia y Álex Vor, un herido y fuerte bajo de David Vor y una destacada batería de Andrés Manzini con lo cual saben crear y facturar singles.
Producido en The Room Studio por Agni Calvo (guitarra – Siq), masterizado por el ya característico sonido de la mano de Juan Pablo Rivas y con las impecables colaboraciones de Tadashi Maeda en Alicia esta Muerta e Ibo K.Payne (voz – Siq) en 21 gramos; hacen de este disco un material indispensable y muy llamativo dentro de la discografía nacional.


“…Quieres solo verme sufrir más, nada más que decir…”
ASTXEP

Adrián Balseca
planarteria@hotmail.com

Recortes Tocatta y Ruido Mayo

Rockaxis/Cdaxis Rock/ Los Bunkers - La Culpa/ 2003

Las intención de Los Bunkers de dejar su huella de manera definitiva en la música chilena siempre ha sido muy en serio. Eso es lo primero que vuelve a quedarnos claro en “La Culpa”, un tercer disco tan consciente como crecido. El obsoleto discurso de que el quinteto abusa de lo retro, de que su sonido no era más que la extensión de lo que Los Tres no alcanzaron a hacer, como cualquier otro prejuicio que se les suele cargar, se los dejaremos a quienes no quieran ver mas allá de lo que realmente está sucediendo y, lo más importante, que está sonando.“La Culpa”, perfectamente podría haberse grabado en los tempranos 70’s, continuando con el desarrollo de una nueva corriente musical que emergía por esos años en nuestro país. Y si el destino reservó otros causes para esas aguas de aquella escena, que se silenció por la opresión, ésta al fin encontrará un respiro de alivio con toda confianza en este disco, pues es su principal valor. Después de todo, la conexión de Los Bunkers con una historia de contenido social no es nada extraña, considerando que la apertura de su debut por allá por el 2000 apostó por ’El Detenido’, una de las primeras canciones compuestas sobre el pasado por una generación que aún no nacía y que no quieren hacerse los desentendidos. Hechos concretos como éste, o como producir un disco como “La Culpa”, desde ahora los debemos entender a un nivel estrictamente artístico independiente de sus repercusiones.Dejando atrás la ayuda en los días tempranos de Mauricio Melo (Santos Dumont) o Álvaro Henríquez, ahora el quinteto decidió producir por sí mismo, señal del autoconocimiento de sus canciones, donde el rock es el respiro fundamental en cada nuevo track, tal como lo ha anunciado ’No me hables de sufrir’, el primer sencillo. Beatles y todos esos discos esenciales no podían derivar en menos que estos nuevos temas, pues el rock and roll setentero y las reverencias ante sus favoritos vuelven a encontrar su lugar en canciones como ’Dios no sabe perder’, ’Cura de espanto’ o ’El festín de los demás’ (guiño a “Hard to explain” de los Strokes incluido).Lo más novedoso de “La Culpa” está en su parte central, donde ’Culpable’ y ’La exiliada del sur’, se empapan del sonido de la desparecida nueva canción chilena, de sonido logrado a través de los múltiples instrumentos típicos utilizados, todo como parte de esta nueva actitud que libera lo que ellos están dispuesto a hacer obedeciendo a sus propios impulsos. Con el panorama local a su servicio, Los Bunkers, una vez más, logran el disco más pulcro de lo que lleva este año, y todo gracias a las canciones, de esas que aunque sean vistas con simples acordes emitidos por seis cuerdas, se pueden sostener a sí mismas, y lo que tiene más valor, han nacido para quedarse.

Mauricio Riveros

Rolling Stone (N9 edición Colombiana)/ Críticas/ De lujo - 38 que no juega

Noches de baraja y ron


Es como los lugares comunes: al filo del abismo, en la cuerda floja, en el limbo, sólo que éste huele a cantina de mala muerte; 38 Que No Juega es el punto tenso entre ganar o perder, en el que los tahúres quiteños [pues el juego de baraja llamado 40 es mundialmente quiteño] azotan con la caída de la suerte o muerte mientras nada importa porque siempre con qué brindar. Así es esta nueva producción, De Lujo, de los hiphoperos capitalinos, ciclo de alcohol en el que no por coincidencia el primero y el último corte reverencian al licor. El contenido central abunda en olor a bohemia, los samplers son boleros, pasillos, sanjuanes, música que suena a taberna, y la lírica es crónica cotidiana y jerga local, el deambular ubicando lo que construye la identidad del centro sur de la capital ecuatoriana; es olor y sabor a localidad. Hay ritmo y sazón pero falta uno de los elementos: scratches descarados y punzantes, de esos que no se olvidan luego de la primera escucha, de los que se esperan por la costumbre del hip-hop, pero que aquí no llegan. A pesar de que el rapeo es claro y alternado en el flow, de los cinco MCs que componen la banda se distinguen con preponderancia solamente dos voces a lo largo del CD, una alta y juvenil y otra grave y carrasposa que logra sonar mala; las otras tres quedan un poco relegadas. El disco supera al debut de la banda y demuestra las justas pretensiones que 38 tiene de saltar del subterráneo a la superficie.

Por Santiago Rosero

domingo, abril 23, 2006

Recorte Tocatta & Ruido

Rolling Stone (N89 edición Argentina)/ Críticas/ Testosterona - Bersuit Vergarabat

El grupo de los ocho enfrenta un año de éxito y tristeza con afán documentalista y pavor existencial.

El estribillo viscoso de "La argentinidad al palo" sigue tanto o más vigente que un año atrás. Aquella enumeración de nuestras virtudes y miserias más obvias todavía no tiene fecha de vencimiento y mucho menos el álbum doble que sostenía la idea madre. Bersuit ganó todo con sus discos de 2004, incluyendo muy buenas razones para tomarse un año sabático y repensar los límites que existen entre la ambición y la peor tragedia. Pero ni el estrés de Gustavo Cordera ni las sospechas que rodeaban a cada recital veraniego frenaron las hormonas desaforadas de la banda más popular del rock argentino.
Como Carmelitas ilegales y sin ropa de cama, el grupo encaró seriamente una lista de medidas para recuperar al Cantante (primero en Cosquín y luego en el Luna Park). Luego vinieron los premios Gardel, más Lunas repletos y ventas en alza. Entre todo eso, Testosterona parece un convidado de piedra en la mesa ritual de Bersuit. Un título socarrón y media docena de hits tribuneros no alcanzan para disimular la máscara de espanto que la memoria dibuja día tras día: en mayor o menor medida, todos llevamos a cuestas algún Cromañón.
Tal vez como respuesta personal o simple exposición de un estado de ánimo inestable, el grupo de los ocho indaga en la faz introspectiva, propone más preguntas que máximas exacerbadas y elige el tono tenue de la melancolía cada vez que el ritmo se vuelve lento. Eso sí: nada de eufemismos para hablar de pobreza y marginalidad, sino la firme convicción de que en los territorios bravos los códigos del lenguaje mandan. Así lo entienden las diferentes plumas de la comunidad Vergarabat, una sociedad en la que todos componen y, a veces, la voz líder cede el protagonismo.
Como nunca antes, esta rotación de roles entre Cordera, Juan Subirá, Pepe Céspedes, Oscar Righi y Tito Valenzuela funciona a modo de cámara testigo. Esta elección estética, a veces abusiva y hasta demagógica, impone en Testosterona una mirada más sutil en las palabras y en las cadencias: las dudas carcomen a estos tipos que pisan los 40 y ese espejo devuelve pura fragilidad en la resignación amorosa que plantea el bolero lounge "Sencillamente", o en las súplicas expresadas por la preciosa guitarra slide de "Esperando el impacto". Más dudas teñidas de nostalgia ("Barriletes, "Inundación"), pavor existencial ("Yo") y preocupaciones ecológicas ("Madre hay una sola") forman la avanzada de un cambio hacia la orquesta grande, con más matices que estallidos previsibles y una disminución sensible en la prédica chabacana.
Por supuesto que la realidad más cruda vuelve a ser santificada en una murga combativa ("En la Ribera", "Andan yugando"), un joropo festivo ("Me duele festejar") y el contagioso mareo de una cumbia inmoral ("O vas a misa o vas a mi salamín"). Pero más allá de los invitados (Andrés Calamaro y la Mona Jiménez), la producción detallista de Gustavo Santaolalla y algunos deslices (bueno, olvidemos esa cita explícita a "Creep", de Radiohead), Testosterona es un muestrario de personalidades musicales en plena ebullición y, al mismo tiempo, un equipo unido para superar el estigma que persigue a las bandas todopoderosas en el clímax de su apogeo.
Por Oscar Jalil

domingo, abril 16, 2006

Recomendados del Mes

Glup/Glup/BMG/2002

En nuestro medio resulta difícil poder encontrar a una banda latinoamericana que tenga las cualidades para ser lo suficientemente conocida. A pesar de eso existen momentos en los cuales encuentras a bandas como Glup, una banda poco o casi nada escuchada en nuestro país, y te sorprendes ante la gran calidad que presentan y tu ni siquiera te diste por enterado.
Glup, banda chilena que nace a finales de 1996, nos presenta su tercera producción en estudio bajo su mismo nombre “Glup” (“1999” 1998, “Welcome to polinesia” 2001).
En “Glup” hallamos a un disco audaz; capaz de llevarnos fácilmente de un estado de animo a otro, sin causar ningún malestar. Hallando a un tema cómico como lo es “Puta jefe”, o a un sobrecogedor y emotivo “Caleidoscopio”; demostrandonos la calidad del pop - rock ecléctico que manejan, como también la clara influencia de britpop (especialmente de bandas como Oasis o Blur). Todo eso con la especial característica que le dan sus letras que desenvuelven amores en desencanto e identidad netamente latina; otorgándoles un sonido identificable y único.

Carajo/Atrapasueños/Universal Argentina/2004

Al parecer Carajo desahogo toda su áspera e incontenible furia que le dio una característica notoria a su debut (2002), para pasar luego de dos años a mostrarnos una nueva imagen y una nueva propuesta (sin por eso quitarles energía y actitud). Atrapasueños puede ser en si la redirección que la banda toma para alejarse de muchas broncas y tomar una actitud de paz y espiritualidad, teniendo a la vez la oportunidad de quitarse de encima aquella gran sombra que tenían en sus inicios al ser muy comparados con A.N.I.M.A.L, la anterior banda de dos de los integrantes de Carajo (Corbata, Villanova).

Con un álbum con mayor concepto y en el cual desde la portada hasta la puesta en escena de la banda cambia; asimilando más lo positivo y entregándonos una gran variedad de temas desde los más pacíficos y melancólicos como “De frente al mar”, “El llanto espiritual” “Triste” o “Fluir”, hasta llegar a cortes con una mayor carga de agresividad, con influencias punk y toques NU-metal como “Bicho de Ciudad”, “De hoy no pasa”, “Que tienes para dar” o su sencillo “El Error” . Atrapasueños se nos presenta como una de las más refrescantes entregas de lo que se esta realizando dentro de la escena rockera latinoamericana, mostrandose como una de las mejores bandas en su estilo dentro del cono sur.